GRAN FACHA, 3.005 M.


UNA CIMA RELATIVAMENTE FÁCIL


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3 de septiembre de 2011

Hemos llegado a Sallent de Gállego a eso de las 13 horas, no cometeremos el error de un intento anterior, iniciar el ascen- so al refugio de Respomuso desde esa población... una carretera bien asfaltada nos deja bastante más arriba, en el embalse de La Sarra, a unos 1.440 metros de altitud. Tres cuartos de hora para comer y ya estamos en ese embalse, donde iniciamos un largo y hermoso itinerario por el valle del Tena (recomendable para amantes de la naturaleza). Ascendemos bordeando constantemente en río Aguas Limpias por su margen izquierdo, entre sombras formadas por la tupida naturaleza del principio del itinerario y admirando las múltiples cascadas del río y los limpios y potables torrentes que saltan sobre la amplia pista ascendente que nos lleva a Respomuso. Dos horas y quince minutos después y atiborrado de frambuesas y arándanos que voy recolectando por el camino (más una pe- queñita fresa silvestre), llegamos a ese magnífico refugio, recientemente reformado, con sus duchas en las habitaciones. Dos mil doscientos metros de altitud ya empiezan a estar bien, nos han acercado a la meta, el Gran Facha, lo suficiente para pensar que tenemos ya el 50 % del reto conseguido. Cenar y charlar de cualquier cosa, y nos vamos a las habitaciones, porque son eso, ámplias habitaciones con duchas lo su- ficientemente preparadas y modernas como para asearnos de una forma decente; los roncadores son los de siempre, antiguos, milenarios... la noche se torna eterna, como históricamente ha sido en un refugio: insoportable, sonora como si una manada de asnos nos acompañaran en la sala. Hecho polvo y con los párpados como si los tuviera grapados, me dispongo desayunar y a asearme para, a eso de las 7:15, estar ya con un pie fuera del refugio y mirando el itinerario que nos llevará a la impresionante pirámide que hemos de atacar. En un principio el sendero, que discurre constantemente hacia el este, es suave y nos lleva llaneando y sorteando pequeños y precioso ibones que encontramos trufando toda la ruta... los de las Ranas, el de Campoplano, hasta que una enor- me tartera nos hace perder un poco el resuello y comprender que ya nos estamos acercando al roquedal que hemos de ascender. Esa tartera nos deja en el preciso ibón de la Facha, que lo bordeamos por su parte sur hasta iniciar nuevamente otra más que nos lleva hasta el collado de la Facha, a 2.660 metros de altitud. Una mirada hacia el sur. Una enorme, negra y ascendente pedrera nos espera. Trescientos cuarenta y cinco metros de desnivel no es gran cosa y, además, y a diferencia del intento anterior, tengo localizado un pequeño sendero que bordea toda la pe- drera, y nos deja bastante arriba de nuestra meta. Eso si, no hay manera de evitar subir por un gran tramo del roquedal, habiendo de utilizar constantemente las manos para poder ascender. Cuando el GPS indica que nos faltan únicamente 50 metros de desnivel y pensando que esto ya está hecho, no es que se com- plique mucho pero los hitos nos indican que, para bordear una intratable masa de roca, hemos de descender para, al poco, volver a grimpar, para al poco volver a bordear a otra intratable para, esta vez si, grimpar un último tramo y encontrarnos en la cima de este bonito pico. Las vistas son incomparables, los retazos de nieblas y nubes que nos rodean no impiden que podamos admirar la imponente barrera de los picos de los Infiernos y decenas de ibones que salpican toda la vista. En un principio parecía que íbamos a ser los únicos en ascender el pico (una decena de franceses se amilanaron ante los negros nubarrones que aparecieron en el collado) pero otro grupo, estridente y jocoso, aparece cuando ya iniciamos el descenso. Nada más, la dificultad de este pico es poca (sin minusvalorar nunca las inclemencias del tiempo que uno pueda encontrar) y por contra, las vistas y el precioso itinerario hacen que sea una ascensión muy gratificante. Rafa Montoliu Mapa recomendado, Alpina: Panticosa - Formigal.

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