TOUBKAL (4.167) - TOUBKAL OCC. (4.030)


RAS (4.083) - TIMESGUIDA (4.088)


LAS CIMAS MÁS ALTAS DEL NORTE DE ÁFRICA

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EN MEMORIA DE IÑIGO DE PINEDA

Amigo, compañero de aventuras y organizador de esta pequeña salida que os relato, murió mientras descendía del Kangchenjunga (8.586 m) cuando, tras vivaquear a 8.250 metros, cayó por una pared de más de 1.000. Una lista interminable de cimas ascendidas le avalan como uno de los grandes: Toubkal (4.167 m), Mont Blanc (4.807 m), Elbrus (5.646 m), Damaband (5.671) Kilimanjaro (5.896 m), Aconcagua (6.962 m. 3 veces), Muztagata (7.546 m), Shishapangma Central (8.016 m), Cho Oyu (8.201 m). He sido feliz contaba en carta póstuma a su familia. Descansa en paz Iñigo.
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Ascenso al Toubkal - Plaza Djamaa el-Fna

Del 26 al 30 de junio de 2006

Protagonistas principales del ascenso al Toubkal: Marta Sugrañes: "La sans papiers" (la sin papeles) Quim Verges: "Ali Quim" (el beduino) Joan Piquer: "Móvilman" (érase un hombre a un móvil pegado) Josep Mª Nadal: "El ferraller" (el ferraller) Jordi Yebra: "Ali Babá" (y los cuarenta ladrones) Rafa Montoliu: "El sivellas" (y sus xancletas) Cimas conseguidas: Toubkal (4.167), Toubkal Occ. (4.030), Ras (4.083) y Timesguida (4.088). Todas las previsiones eran negativas para este viaje, la desaparición de nuestro amigo nos había dejado muy tocados y hasta habíamos llegado a pensar en abandonar este proyecto. Las parejas de cada uno, y más después de asistir al funeral, nada más hacían que insistir en que dejáramos esta afición. En un principio habíamos decidido organizarlo por nuestra cuenta, hasta que la compañía Ryanair suspendió el vuelo directo Girona-Marrakech y nos tomó el pelo al no devolvernos parte del importe del viaje. Por ello, Iñigo, con la experiencia de mil salidas, tomó la iniciativa y nos lo estaba organizando todo... nos comentaría como estaba de avanzada la idea a su vuelta del Kangchenjunga. Recuperados en parte del golpe de su desaparición, nos pusimos en contacto con su socio, Oscar Cadiac, que no tenía ni idea de cómo lo había dejado ya que lo llevaba él personalmente. A empentas i rodolons conseguimos saber que salíamos el 26 de junio para volver el 30 del mismo mes. 26-06-07 Nos presentamos en el aeropuerto de Barcelona sin saber muy bien que podíamos esperar, sin saber si el contacto de Marrakech había recibido los 500 euros que le tenía que girar Iñigo, sin saber que es a lo que teníamos derecho después de esos 500 euros y de entregarle 726 más que llevábamos en efectivo. En la entrega de equipajes "la sans papiers" cuenta entre risas que nada más faltaría, para que todo saliera redondo, que algún pasaporte estuviera caducado... le cambió el semblante cuando vio que el suyo lo había hecho hacía un mes. Un cuarto de hora después, tras mil averiguaciones por parte de la emplea- da de equipajes, nos comentan que creen que en Marruecos dejan entrar con el carnet de identidad... con la sensación de que igual devolverían depor- tada a "la sans papiers" en Marrakech, empezamos a entrar en el control de pasaportes, donde "el sivellas" hubo de descalzarse infinidad de veces por culpa de las hebillas de sus zapatillas. Sobre las 12:35 llegamos a Marruecos, el control de aduanas fue una aven- tura... "la sans papiers" con algo de dolor de barriga por los nervios, se retuerce mientras "el sivellas" y "el ferraller", chapurreando francés, trataban de convencer a una empleada de aduanas muy malcarada, de que nos habían dicho en Barcelona que podía entrar en Marrakech con el pasaporte caducado. Al final, esta, llamó a su superior que, más comprensivo, nos dejó pasar. Nada más salir del control de pasaportes ya nos espera Mohamed Azta (nó- tese la similitud con Mohamed Atta, el de las torres gemelas). Muy amable- mente nos indica que nos espera una furgoneta y nos señala donde debemos cambiar algo de moneda. Cambiamos unos 100 euros cada uno, al cambio de 11 dirhams por euro. Después de colocar las mochilas, y a toda velocidad, nos dirigimos a Imlil, distante unos 70 kms de Marrakech... las motos, camiones, coches y mulas se entrecruzan unos y otros en nuestro trayecto, pasando rozándose y sin producir el más mínimo accidente... un caos total pero efectivo, nada nuevo bajo el sol en el tercer mundo. Sobre las 14 horas llegamos a Imlil (1.700 m.). Los cabellos rubios, riza- dos y largos de "la sans papiers" empiezan a llamar la atención entre el personal masculino de la población. Cargamos 12 botellas de agua de litro y medio y comemos todos por unos 250 dirhams ( unos 22 euros ) mientras entregamos a Mohamed los 726 euros restantes y nos comenta, para nuestro descanso, que está casi todo incluido, que únicamente no tenemos pagadas las comidas de los dos últimos días que hemos de pasar en Marrakech, todo lo demás ya estaba pactado con Iñigo. 15:30 El cocinero con unas mulas ya han salido hacia el refugio. Parece mentira, pero nuestras enormes mochilas caben en los capazos de otras dos mulas, que nos "acompañarán" hasta el refugio, situado al final de un tor- tuoso y empinado camino de 1.500 metros de desnivel. Empleamos unas 4 horas en hacerlo. Con un caminar rítmico y rápido, vamos ascendiendo por el estrecho sendero seguidos por "nuestras" mulas, donde topamos continuamente con aldeanos que, a lomos de las suyas, se entrecruzan con las nuestras creando extra- ños atascos de tráfico. Multitud de senderos en zigzag nos elevan poco a poco hacia el refugio, después de pasar por delante de desvencijados comercios donde ofrecen bebidas enfriadas en los torrentes, turbantes de beduino u objetos de regalo. Hasta un aldeano nos intenta vender castañas peladas que muestra sobre sus manos. Las mulas continúan con su rítmico ascenso mientras el nuestro va descen- diendo poco a poco. Parece mentira pero nos llegan a sacar más de media hora de ventaja. En una de los descanso la "sans papiers" algo tocada por el cansancio, indica cándidamente que tiene tres caramelos muy azucarados. Como buitres los devoramos "Alí Quim" y yo casi robándoselos de las manos. Ya a mitad de camino, en un destartalado pueblo, nos abordan parte de sus habitantes para ofrecernos más bebida y comida. Tras zafarnos de ellos ascendemos por unos interminables zigzags, adentrándonos en un estrecho valle, donde un par de horas después empezamos a ver extraños campamentos de jaimas, que nos anuncian la proximidad del refugio. Tras cuatro horas y quince minutos, una enorme construcción, parecida a un fuerte de frontera, aparece ante nosotros. Ríete tú de los refugios de España, a excepción del hotel de cinco estrellas del "Angel Orús", el marroquí les da mil patadas a la mayoría de ellos. Habitaciones confortables (sin man- tas, eso si), duchas de agua caliente y butacones y bancos que más bien parecen sofás por lo mullidos, instalados en unas salas con calefacción. Nos espera nuestro cocinero Mohamed (parece ser que más de la mitad de la población de Marruecos se llama así) con una espléndida bandeja de ensala- das, verduras y olivas más algo de carne de cabrito y el inevitable te de hierbas; para cenar. Poco después, Mohamed, el guarda del refugio, nos toma los datos del nombre, número de pasaporte, etc, para registrarnos. "Chica issua" comenta al ver a nuestra "Sans papiers", nombre que repiten alguno de los marroquíes que por allí pululan. Durante el par de días que permaneceremos en el refugio no pararán de llamarla de esa manera "issua" (buena), alguno de ellos hasta llega a mostrarse demasiado "amigable" rodeándola con sus brazos y tocándole la espalda. Nos han dadoo una habitación para nosotros solos, doce literas para seis, perfecto. La calefacción de los comedores nos permite dormir sin necesidad de mantas. 27-06-07 Nos levantamos como los señores. Mohamed (el cocinero) nos espera a las 6:30 con el desayuno, y a eso de las 7:15 iniciamos el ascenso al Toubkal (4.167). El refugio se encuentra a 3.207 metros, por lo que nos esperan menos de mil hasta la cima. Aun y así estamos un poco nerviosos. Compruebo con disgusto que el track que me habían facilitadon aparece totalmente al revés en mi GPS. Nada más salir del refugio y tras atravesar un pequeño torrente, aledaño a una cascada, comenzamos a ascender por un empinado camino que se trans- forma en una enorme pedrera que nos conduce al primero de los collados. Ni guía ni nada nos hace falta, a pesar de que Oscar Cadiac nos intentara convencer de su necesidad. "Ali Quim" (nombre con el que acertadamente em- pezamos a llamarle y que se verá confirmado en Marrakech tras su especta- cular transformación en beduino del desierto) toma la delantera y le nom- bramos por unanimidad guía oficial del grupo. El falso collado nos muestra un canchal repleto de enormes rocas que ascienden hacia el verdadero collado que se encuentra a unos 3.900 m. Ese canchal se abre sobre una especie de circo, totalmente rodeado por los farallones del Toubkal y el Toubkal Occidental. A un centenar de metros del collado nos dividimos en dos grupos. La "sans papiers-Issua" y el "ferraller" deciden seguir hacia el Toubkal, mientras los demás tomamos, tras una pequeña indecisión de "móvilman" y "Ali Baba", el camino de los picos occidentales, pequeña cresta donde creemos encon- trar al menos dos cimas de más de 4.000 m., después de 2:30 horas de ascenso. La vista desde ellas es incomparable. La cima de cada uno de esos picos es estrecha y, con alguna dificultad, nos situamos todos en ellas. Intermina- bles y brumosos desiertos nos cercan por un lado, mientras que, hacia el este, aparece el majestuoso e imponente Toubkal, labrada una de sus lade- ras por multitud de caminos que llevan a su cima. El descenso hacia el collado y el ascenso hacia el Toubkal no tienen mucha historia. Seguimos un polvoriento y tortuoso sendero que nos sitúa en su cima después de 4:15 horas de salir del refugio. La visión de la conocida pirámide metálica que lo corona y la alegría por llegar a su cima, no impiden que mil millones de diminutos y blancos mosquitos nos ataquen con- tinuamente. Extrañamente logramos permanecer en la cima durante una hora. "Móvilman" intenta contactar infructuosamente con su pareja, mientras la mayoría parloteamos por el móvil sin descanso y "Ali Baba" camina por toda la cima con el brazo en alto y el móvil en su extremo, intentando encon- trar cobertura. El descenso tampoco tiene mucha historia, si hemos subido bordeando el torrente Ikhibi Sud, desde el Toubkal descendemos por el valle paralelo por donde discurre el Ikhibi Nord. Únicamente reseñar una pequeña y escar- pada pedrera donde "el ferraller" nos muestra sus habilidades para la gri- mpada (debiéramos apodarle hombre araña) y la anécdota de encontrarnos con los restos de una avioneta que se estrelló por estos andurriales hace 35 años... hélices por aquí, motor por allá y mucha, pero que mucha chatarra, amenizan nuestro interminable descenso por este nuevo sequeral. Sobre las 14:30 aparecemos de nuevo en el refugio. Mohamed el cocinero nos espera con puntualidad británica; su maravillosa comida está en la mesa... logramos reunirnos todos después de zafarse la "sans papiers" de las garras del otro Mohamed, que esta vez se ha vestido con chilaba para darle ambiente al lugar. No es feo, nos dice ella, mientras otro marroquí (que no se de donde ha salido) me murmura al oído... "chica issuá" Por la tarde nos dedicamos a holgazanear y algunos a dormir. "Ali Babá" se muestra exultante, tenía dudas pero ha subido y bajado, dice, como una moto. Me cuenta que se ha dirigido al Mohamed-Guarda-refugio y le ha pre- guntado por el tiempo previsto para mañana... Este le ha mirado con sor- presa y le ha contestado con énfasis: - Mañana sol; hoy, mañana, pasado (habla de forma inteligible el castella- no) - lluvia nunca, aquí siempre sol menos invierno que cae nieve. ¡Hummm! La cena, para que contar sobre la cena, no quiero dar envidia a nadie, solo deciros que eran unos espaguetis estupendos. 28-06-07 Nos espera el cocinero a las 5:00. Sobre las 5:45 estamos todos en ruta, con excepción de la "Sans papiers" que considera que la meta que se había fijado para esta salida ya estaba conseguida, el Toubkal. Nos dirigimos hacia el sur para intentar subir al Timesguida (4.088 m.) y al Ras-Ouanou- crim, de 4.083 m. Tras dejar unas profundas y bonitas gargantas, sorteamos el riachuelo que las ha formado, para dirigirnos a la única clapa de nieve que se distingue en toda la zona, que nos conduce hacia un evidente y lejano collado. En su cima, hacia el este, están nuestras metas. Nosotros, que nos creíamos cañeros, nos topamos con un montañero que, renqueante, desciende hacia el refugio. Se ha lesionado en la rodilla tras 10 días en la zona haciendo montaña... corriendo, si, como lo leéis, subió al Toubkal en 2:30 horas y todos los picos los ha hecho corriendo. 07:55, el collado es precioso, por encima de un enorme bloque de nieve de- positado en lo más alto, se nos aparece un mar de nubes del que sobresalen ocres, polvorientos y desérticos picos. Hacia el sur, norte, este u oeste siempre vemos desierto, nos sentimos rodeados. Una bonita cresta nos guía en el ascenso. Una pequeña grimpada nos conduce hacía el enorme roquedal que es el Timesguida, pico bicéfalo al que llega- mos a las 8:45. Al Ras-Ouanoucrim sobre las 9:55 horas y por que hemos almorzado en el anterior. El ascenso de cada uno es sencillo, tarteras y más tarteras con un sendero dibujado en ellas. Intentamos localizar el resto de picos que nos habían indicado, pero toda la cima del Ras se muestra completamente sola, ningún pico más le hace compañía. Sobre las 10:15 y tras las fotos de rigor, descendemos hacia el collado. Tenemos discrepancias "Ali Babá", "Ali Quim" y yo (el sivellas) por culpa de sus altímetros y mi GPS. Cada uno muestra una altura diferente. Un ro- quedal un poco alejado de nuestra ruta es el motivo, no sabemos si ascen- derlo o no. Mientras "el ferraller" dice que se quiere mantener fresco para el descenso de la tarde desde el refugio hasta Imlil, "Ali Babá" y "Alí Quim" dicen que no tiene 4.000 metros y que no me acompañan, "móvil- man" hombre decidido y al que no le importan los esfuerzos físicos, con gesto de decisión en la cara me sigue... vamos cantando los metros que descendemos… 3.998, 3.997, 3.996... 3.989, hasta llegar al collado... ¡Ay! ¡ay! ¡ay! ¿a que no los tiene? para volver a cantarlos mientas ascendemos hacia su cima... 3.990, 3.991... ¡4.001! marca mi GPS cuando llegamos a ella. Un enorme amasijo de piedras configura el hito de su cima, nos abra- zamos "movilman" y yo, mientras hacemos pedorretas al resto que se mantie- nen a la expectativa... en un momento borde les grito que solo tiene 3.996 metros y, tras oírlo, inician el descenso. Luego, cuando nos unimos a ellos les contamos que tiene 4.001... más que nada para joder. Esta anécdota ha sido motivo de amigable controversia y jocosas burlas durante el resto del viaje. Sobre las 12:30 de nuevo en el refugio, con tiempo únicamente para comer (ensalada con pasta, lentejas frías, pescado, tomate, pepino y cebolla), descansar unos minutos y seguir a las cargadas mulas hacia Imlil. Creíamos que el descenso sería duro, esa mañana habíamos hecho un par de picos de importancia (algunos tres) y añadirle el descenso hacia el pue- blo, más de 1.500 metros de desnivel, nos había comido el coco. Pero la curiosa tesis doctoral con la que nos amenizó "Alí Babá", sobre las patas traseras de las mulas y su sincronización con las delanteras para no tro- pezarse entre ellas ni con las rocas del camino, hizo que el descenso fuera corto. Incluso cuando empezamos a oler la cercanía de Imlil, nos pusimos a correr unos centenares de metros. En el pueblo nos espera Mohamed Azta con su puntualidad inglesa. Cargadas las mochilas en la furgoneta nos encaminamos hacia Marrakech. La aventura montañera ha acabado para dar paso a la aventura urbana. A toda velocidad y por estrechas carreteras se van cruzando pueblos, fértiles valles, ferias de caballos y camellos, desérticas montañas, carros y carretas tiradas por mulas y automóviles ruinosos y de lujo, en un constante ir y venir de lo que parece un país en expansión. En Marrakech confirmará su apodo Quim Verges "Alí Quim" al ser vestido a la beduina en un comercio en el que nos colocaron de todo, y adquirirán Joseph María y Jordi los suyos; al comprar el primero media tonelada de quincalla por 20 euros "el ferraller" tras "arduos" regateos, y el segundo por su corto pelo, canosa barba y lentes de Quevedo que, según multitud de habitantes de esa ciudad, le hacían parecerse a Alí Babá... constantemente se lo oíamos murmurar a los marroquís al verlo pasar. Nos contó un cama- rero que así lo llamó, la versión musulmana de Alí Babá y los ladrones, totalmente diferente a la cristiana. Los ladrones empezaron a sortear puerta tras puerta de la cueva, hasta cruzar cuarenta, a la espera de en- contrar el maravilloso tesoro de Alí Babá... para topar, tras sortear la última, a un Alí Babá con lentes, de pelo corto y canoso, con una recor- tada barba también canosa, sentado ante el libro de la sabiduría, que era el gran tesoro. Se mesaba los cabellos mientras pasaba pausadamente cada una de sus hojas. 29-06-07 Repleta de olores y colores la increíble ciudad de Marrakech (traducción vete deprisa), sorprende desde el primer momento. Gentes de costumbres y cultura diferentes, llegas a ver a camareros de restaurantes, que dicen ser amigos, como se pelean a correazos por culpa del Barça y el Madrid y a muchachos que trapichean y te aseguran que te llevarán a comercios baratos donde podrás hacer tu agosto. Destacan en ella la muralla que rodea el casco antiguo, la Kasba, los palacios El-Badi, Bahía y Real, la mezquita Al-Mansouria, y Ben Yusuf, las tumbas Saadis y la sorprendente Plaza Djamaa el-Fna, lugar en el que por la noche se reúnen decenas de miles de sus habitantes y turistas; donde se vende y compra de todo... frutas, ver- duras, zumos, quincalla, se echan cartas, se tocan tambores y se montan una sesentena de restaurantes al aire libre, de dudosa salubridad. En ella se organizan combates de boxeo real, para que compitan los jóvenes marro- quís como carne de cañón, en un extraño ritual organizado para divertimen- to de propios y extraños y por solo unos dirhams. Corrillos aquí y allá, en una noche cerrada, iluminada únicamente por las luces de los restauran- tes y repleta del humo de sus cocinas, amenizado todo por el son de los constantes tam-tam de los tambores bereberes... Pero eso es otra historia y, aunque permanecimos dos días y una noche en esa magnífica ciudad, no tengo ganas de contarla.

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Desaparecedores de collares

Unas vivencias y aventuras perfectas que nos hace recordar y añorar a quien las organizó, nuestro desaparecido y querido amigo Iñigo de Pineda. Mapa recomendado: No debiera recomendar ninguno. Unicamente encontré en Barcelona el Jbel Toubkal, de 1:50.000, del Ministerio de Agricultura de Marruecos (lo más horrible en mapas que he visto en mi vida) y en el refugio del Toubkal conseguí el editado por la Dirección de Trabajos Topográficos de Marruecos, algo más decente pero de 1:100.000. Libros recomendados: No compré ninguno. Presiona aquí para ver el recorrido fotográfico de esta ascensión:
Refugio y Toubkal Ras y Timesguida
Rafa Montoliu

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