Wadi Rum (valle de la Luna) - Jordania


Un desierto fascinante dentro del desierto jordano


Caminante en el desierto rojo


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Diciembre de 2018
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Íbamos con el tiempo muy justo, habíamos llegado al aeropuerto de Am- man a eso de las doce de la noche y nos esperaba una larga ruta hasta las jaimas del desierto de Wadi Rum. Los diecisiete componente de la UEC de Horta no teníamos ganas de pasar la noche en la carretera pero, siempre hay un pero, uno de nuestros compañeros se llamaba Rodríguez y, parece ser, que en las listas internacionales de los terroristas más buscados hay uno que se apellida así. El protocolo habitual es ponerse en contacto con la policía del país que lo ha introducido en ellas o con la Interpol, o vete a saber con quien. La cuestión es que era la una de la madrugada y nos decían que no podían contactar con ellos. Una cuarenta y cinco, los 4x4 nos llevan zumbando por la carretera que va de Amman a Aqaba, dejándonos en la recepción del desierto de Wadi Rum unas cuatro horas después; evidentemente no hemos podido ver nada del recorrido y, además, no sabemos si la excursión programada para este día la podremos realizar... estamos todos muertos del viaje, la espera en el aeropuerto y la maldita carretera. Tras la recepción, los 4x4 nos llevan durante un pequeño trecho a tra- vés del poblado de Wadi Rum para acceder después al desierto; nuestras jaimas se encuentran relativamente cerca, en el asentamiento llamado "Magic Bedouin Star" reconocible por sus amplias jaimas negras con ra- yas horizontales blancas. Desde ese campamento vimos atardeceres mara- villosos, actividad muy recomendable si subes unas pequeñas crestas situadas justo detrás de las tiendas. Primer día. Dormimos unas dos horas y ya estamos en marcha, la activi- dad que teníamos programada la hemos reducido un poco, pero los 4x4 nos están esperando para llevarnos de nuevo a la población de Wadi Rum e iniciar unos pequeños trepes por unas modestas pero interesantes es- trivaciones rocosas de una cadena montañosa que contienen algunas bo- nitas gargantas. Acaban en una duna impresionante que hemos de remon- tar para volver a las jaimas. Sobre las 13 horas ya estábamos en las jaimas, nos dan un par de horas para asearnos y dormir un poco más. Sobre las 15 horas nos citan en la jaima principal, una enorme donde comeremos (dos veces) y cenaremos todos los días que estemos disfrutando de Wadi Rum. Para acceder hemos de depositar nuestro calzado en la alfombra situada en la puerta de entrada y colocarnos nuestras zapatillas de ducha o similares. El menú diario es en plan self service, en un par de mesas grandes encuentras una gran variedad de alimentos, sobre todo esas magníficas ensaladas típicas árabes, con esas sabrosas especias y condimentos; además de pollo, cordero, etc. Segundo día, en marcha ya a eso de las 7.30 a.m. Los 4x4 nos están es- perando para iniciar una nueva aventura. Esta vez nos adentramos en el desierto siguiendo unas rutas marcadas en la arena, los paisajes son espectaculares, llenos de tonalidades rojizas. Nos llevan de nuevo a realizar continuos trepes y destrepes durante una buena cantidad de horas, menos mal que somos gente que se mantiene en forma. La guinda de la ruta de hoy es un famoso puente de roca, seguro que habéis visto infinidad de fotos de él,llamado Um Fruth. Para poder llegar a su base hemos de realizar un trepe un poco complicado ascendiendo una pequeña repisa en la pared... cuidadín aquí. Muchos animales de bellota, entre los que están incluidos los cerdos y algunos turistas incívicos y desalmados, se dedican a escribir / des- trozar este magnífico entorno al rotular con piedras en las endebles rocas cualquier tontería que se les pase por la cabeza. El lugar tiene las paredes y el suelo horado por multitud de sandeces. Por favor, no te conviertas tú en uno de esos animales de bellota. A eso de las 14 horas, una vez descendido de las montañas, hacemos una parada para comer, podría describiros la maravillosa comida jordana preparada por los guías, pero prefiero que veas una imagen de ella... imagínate que has realizado un buen ejercicio y te esperan todos esos manjares que te hacen rugir el estómago nada más verlos, todo un pla- cer. De nuevo en el 4x4, nos llevan a la parte posterior de la zona rocosa que acabamos de visitar, para ver el "puente" de Um Fruth desde debajo del macizo montañoso; luego, el guía, se entretiene bailando con al- guna de nuestras compañeras. Guiri total, lo se, pero nos divertimos y echamos algunas carcajadas. El día no ha acabado, aun nos quedan un par de lugares pintorescos que visitar, primero the Mushroom Rock, "la seta rocosa" en castellano" Se que la imagen de los 4x4 junto a ella hace que pierda su encanto, pero os muestro esta para que comparéis las dimensiones de esa roca. Pillamos de nuevo los 4x4 para el último rincón de este día, las rui- nas de una estructura que, dicen ellos, forma parte de la escenografía de la famosa película Lawrence de Arábia, filmada en Wadi Rum junto con unas cuantas más (como Marte, de Schwarzenegger). Casualmente unas jaimas de beduinos repletas de productos del lugar, eso dicen pero no me lo creo, se encuentran adosadas a esas ruinas y, en ellas, nos in- tentan vender desde alfombras (algunas de camello dicen, otras no lo parecen), pulseras y otros abalorios (seguro que Made in China). Desde estos parajes también puedes contratar una ruta guiada por el desierto más cercano, guiri total también, pero la estampa que aparece en esta foto es mágica, no olvides clicar en ella, te enamorará. A los 4x4 otra vez. Tras nuevas dunas arriba y abajo llegamos a las jaimas con el tiempo justo de ver una hilera de 3 camellos desplazarse en solitario por el desierto, la estampa es magnífica pero de tanto verla a lo largo de estos 4 días, nos acostumbraremos a ella. Parece ser que están perfectamente adiestrados para volver con sus amos cada día. Tercer día. Una rutita y otras grimpadas aquí y allá nos llevan hacia la parte exterior de Wadi Rum en un largo trekking. En marcha de nuevo para, unos kilómetros después, tomarnos un descanso. Unos de los guías nos prepara el y los otros las alfombras y almohadas para comer la maravilla de cada día. Tras el ágape un pequeño trekking y vuelta a los 4x4. Visitamos lugares curiosos, como una gran poza y otro de los emblemáticos puentes rocosos, repleto de turistas que nos obligó a mantener una cola para poder ascender todo nuestro grupo a él. De nuevo en nuestras jaimas... No pararé de repetir los paisajes tan espectaculares que vemos, incluso, desde nuestro campamento. Esta vez mi pareja y yo, al anochecer, decidimos acercarnos a una gran protube- rancia rocosa que se encontraba a un par de kms. de nuestras tiendas, en dirección al ocaso. El aire frío (si, frío, has leído bien) se me agarra al pecho y empiezo a toser, pero merece la pena llegar hasta allí, las vistas (y esta foto) no tienen desperdicio. Cuarto día. Nos llevan a un trekking cerca de la frontera de Arabia Saudita para ascender el pico Jabal Umm ad Dami, la montaña más alta de Jordania; no te emociones, no es nada del otro mundo, sólo mide 1.854 metros. Tristemente se encapotó el día y una tupida masa nebli- nosa cubría toda la montaña. El guía se negó en redondo a ascenderla, a pesar de que le insistimos que no teníamos ningún problema, que éra- mos de un club de montañismo... solución, nos acercó a la frontera saudita donde pudimos contemplar unas formaciones rocosas como la que veis aquí. Nos comentó que pasada la cadena montañosa que aparece en segundo plano empieza el reino de Saud; territorio al que es imposible acceder sin permiso ya que hay controles fronterizos cada pocos tramos y están situados de tal manera que se ven unos a otros y en contacto constante para impedir el acceso de nadie. Que antes era habitual el cruce de beduinos de un lugar a otro pero que ahora es imposible. Seguimos el trekking por medio de una curiosa garganta que nos dejó impresionados por la bonita fotografía que rodeaba todo. Llovía, pero no hacía desmerecer nada de lo que veíamos. Poco después (recordad que todo ello es circulando en 4x4 por un desierto rojo impresionante) nos llevaron a uno de los lugares donde más llueve (poco o casi nada) en ese desierto y donde los beduinos aprovechan los pequeños torrentes para retener y disponer de agua para su consumo y el de sus camellos. De vuelta a las jaimas, aprovechamos la tarde para visitar una profun- da garganta que se encuentra justo enfrente nuestro. Ha llovido casi torrencialmente y el estrecho congosto rebosa de agua, además,nos dice nuestro guía de la agencia de Barcelona, que hay inscripciones petró- glifas en ellas, pertenecientes a la cultura zamúdica o thamúdica, ex- tinta tras la llegada del Islam a estas tierras. Para poco más nos dan estos pocos días que hemos estado en este pre- cioso e increíble desierto rojo Nos toca partir pero nuestro destino es la archiconocida Petra, repleta de turistas. Aunque es un incordio para nosotros y nosotros somos un incordio para los demás turistas, no olvides visitarla, fliparás
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Rafa Montoliu
Mi correo: montoliu@hotmail.com

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